Estancados en el siglo XX

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Jorge Suárez-Vélez EN REFORMA

3 MIN 30 SEG

25 enero 2024

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La desastrosa política energética que nos ha impuesto la 4T será la camisa de fuerza que imposibilitará que aprovechemos oportunidades que no se nos volverán a presentar. Ésta epitomiza la peligrosa y total falta de entendimiento de este gobierno del entorno económico mundial y del futuro que se avecina.
Jorge Suárez-Vélez es autor de Ahora o Nunca, la gran oportunidad de México para crecer y de La próxima gran caída de la economía mundial, publicados por Random House (Debate). Desde 1998 contribuye para CNN en español, y para otros medios en México y América Latina. Es economista del ITAM. Reside en Nueva York desde 1992, donde ha trabajado para distintas instituciones financieras. Actualmente es Managing Director en Allen and Company Investment Advisors.

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La reforma energética de Peña aceleraba la posibilidad de monetizar las reservas petroleras de México para convertirlas en infraestructura que incrementara nuestra productividad y que nos permitiera invertir en educación, investigación y en otras áreas que nos hicieran internacionalmente más competitivos. La inversión provendría de empresas internacionales y Pemex recibiría jugosas regalías sin arriesgar un peso. En vez de eso, se apostó a incrementar la capacidad de refinación.

Las refinerías de Pemex se están cayendo. Los accidentes son cotidianos. Una refinería en México produce 30 veces más combustóleo que una en EU. Vale menos el combustóleo que el petróleo crudo, que es el insumo en la refinería. Hoy, en México, 33% de cada barril es combustóleo y 31% gasolina. En EU, 1% es combustóleo, 48% gasolina, 30% diesel, quizá 5% turbosina, más otros destilados. El estándar es lograr 85-90% de aprovechamiento de combustibles con valor superior al crudo. Estamos a años luz de eso.

Cuando se decidió construir Dos Bocas, sin estudio de factibilidad previo, y sin el estudio de impacto ambiental que marca la ley, se eligió Tabasco, estado natal del Presidente, sabiendo que por mucho no era ideal, por los fenómenos meteorológicos típicos del lugar, por estar lejos de las zonas de demanda y por la abundancia de crudo muy pesado en la zona, lo cual fuerza a importar petróleo ligero para poder refinar. Pero, más aún, las seis refinerías existentes se planearon para operar en conjunto, con plantas de almacenamiento que comparten, y con tubos que permiten sacar el producto final. Dos Bocas no está integrada al sistema. No tiene ductos de salida. Es posible que se piense usar pipas, lo cual sería brutalmente caro, además de que el peso de éstas destruiría las carreteras aledañas. Es un chipote.

Pero el desastre no acaba ahí. El otro día escuché a una morenista alardear sobre cómo este gobierno ya acabó con el huachicol. Nada más lejos de la realidad. Oficialmente, se reportaron 11,140 tomas ilegales en los primeros 9 meses del año pasado, una cifra récord. Pero el «huachicol» grande proviene de la importación ilegal de gasolina que se hace utilizando múltiples veces permisos de importación, evitando pagar IEPS sobre millones de litros que provienen principalmente de la refinería de Deer Park y que se venden en forma ilegal, muy por debajo del precio de mercado, principalmente en el norte del país. Muchos transportistas se quejan de que esta práctica es tan masiva que se vuelve imposible competir con quienes compran gasolina por este medio. Esa práctica, común en Venezuela, proveía recursos para financiar campañas políticas. ¿Será lo mismo en México?

La producción de Pemex se desploma y sus pérdidas crecen en forma exponencial. Éstas se cubren con nuestros impuestos. Dos Bocas no está ni remotamente terminada. Se presupuestó en 8, y ha costado más de 18 mil millones de dólares. Las pérdidas de Pemex seguirán aumentando pues, además de pagar por el robo de combustibles y del absurdo uso de pipas, provienen del exceso de personal en sus instalaciones y del brutal pasivo laboral que crece como la hiedra.

Mientras el mundo invierte para descarbonizarse, avanzan las energías limpias y el parque vehicular se electrifica, nosotros seguimos anclados en una política energética del siglo XX. ¿Y Sheinbaum? Ella se dice ambientalista. Sin embargo, como jefa de Gobierno no construyó un kilómetro de Metro, no hizo campañas para ahorrar agua, no hizo nada por evitar la contaminación de Tula en la CDMX, no se opuso al absurdo de Dos Bocas ni levantó la voz contra el ecocidio del Tren Maya. Si en efecto es ambientalista, es de la peor calaña: una que entiende el problema, pero se calla cuando le conviene.

@jorgesuarezv

Fuente:https://www.reforma.com/estancados-en-el-siglo-xx-2024-01-25/op264469?pc=102