Politizar Acapulco, insultar a AMLO, calumniar al Ejército, deportes nacionales por excelencia

Politizar Acapulco, insultar a AMLO, calumniar al Ejército, deportes nacionales por excelencia

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Ya no es la charrería, menos aún otros deportes autóctonos

Una página de internet de la Secretaría de Relaciones Exteriores dice que la charrería mexicana es el deporte nacional por excelencia. Lo curioso es que la Federación Mexicana de Juegos y Deportes Autóctonos no registra a la charrería. Esta federación tiene anotados otros deportes como ciento por ciento nacionales:

Caída de dos (Chupa porrazo), que es como la lucha.

Carrera de Arihueta (Rohueliami), exclusiva del sexo femenino, dice el Instituto Nacional de las Mujeres.

Carrera de bola (Rarajipuami).

Juego de la mancuerna (Nakiburi).

Pelota mixteca.

Lucha tarahumara (Najarapuami).

Pelota purépecha.

Ulama.

Rebote a mano con pelota dura.

Ninguno de tales deportes autóctonos es ya el deporte nacional por excelencia, como tampoco lo es la charrería. Bueno, ni siquiera la tan mexicana lucha libre.

Otros países y sus deportes autóctonos

Antes de continuar vale la pena repasar, solo por curiosidad, los deportes autóctonos de otras naciones.

España. No hay un deporte nacional por excelencia porque cada región tiene el suyo, como la pelota vasca precisamente en el país vasco.

Roma y el estadio más grande de la historia

En el sitio de internet español Libertad Digital leí una entrevista que David Vinuesa le hizo al escritor Santiago Posteguillo, quien ha publicado exitosas novelas sobre la antigua Roma. En el trabajo del periodista Vinuesa, el autor habla del deporte en los tiempos de esplendor de aquel imperio:

  • En la Roma antigua se practicaba el pugilato, la gimnasia o la lucha grecorromana.
  • Eran deportes para machos, pero no faltaban mujeres participantes; por ejemplo, había gladiadoras.
  • Las carreras de cuadrigas “concitaban un nivel de popularidad solo comparable al fútbol actual”.
  • “El estadio del Circo Máximo de Roma llegó a tener una capacidad para 250,000 espectadores. Eso le coloca como el mayor estadio jamás visto en la historia”.
  • El novelista no califica como deportes a las luchas de gladiadores o gladiadoras porque eran “una auténtica brutalidad, aunque ojo, no exenta de escenificación”.
  • Lo anterior significa que había un poco de show. A Santiago Posteguillo las luchas de gladiadores y gladiadoras le recuerdan “bastante a la lucha libre actual que viene de América”.
  • Pese al show, a veces gladiadores y gladiadoras “sí morían sobre la arena”.
  • No morían tantos gladiadores y gladiadoras, pero sí fallecían “muchos más conductores de cuadrigas”.
  • Las cuadrigas eran carros con cuatro caballos. Las carreras de cuadrigas “eran muy agresivas y había muchos accidentes”.
  • “Morían muchísimos aurigas que además en muchas ocasiones eran adolescentes o chicos muy jóvenes”. Los aurigas conducían las cuadrigas.
  • El novelista subraya que había bastantes gladiadoras, aunque dos emperadores emitieron decretos imperiales para prohibir que las mujeres lucharan. No se les hizo demasiado caso. Qué malo, porque ellas podían lastimarse y aun morir; qué bueno, porque era de alguna manera feminismo en una sociedad patriarcal.

El Pato, deporte nacional argentino

Así lo decretó el más lamentable gobernante que ha tenido Argentina, Juan Domingo Perón, el político que está en el origen de no pocos de los problemas sin solución de una nación con todo para estar entre las grandes potencias del mundo —recursos naturales, gente más que preparada, creatividad empresarial y tecnológica, etcétera—, pero que de plano no cuenta con un sistema económico viable y, por lo tanto, va de crisis en crisis.

¿Qué es el Pato? Un deporte ecuestre que ahora se juega con una pelota de cuero con seis asas hechas con cuerdas. Es algo así como basquetbol a caballo. Se le llama Pato porque en sus inicios los gauchos no lo practicaban con una bola, sino con un pato muerto.

Suiza y sus curiosos deportes nacionales

El Steinstossen o lanzamiento de piedras pesadas por encima de la cabeza; se practica en los Alpes desde la prehistoria. El Hornussen o golpear un disco con una especie de pala; he visto un dato que me parece exagerado: que el disco llega a alcanzar velocidades de hasta 300 kilómetros por hora. Y el Schwingen, un tipo de lucha.

Inglaterra. Los ingleses inventaron:

  • Futbol.
  • Rugby.
  • Tenis.
  • Cricket.
  • Balconing.
  • Golf.
  • Hockey sobre césped.
  • Tenis de mesa.

Estados Unidos:

  • Beisbol.
  • Futbol americano

Francia: Son invenciones francesas el deporte más bello de la historia y el que tanto decepcionó ayer a la afición mexicana:

  • Carreras de automóviles; horrible lo que pasó con Checo Pérez en la Fórmula 1 celebrada en nuestro país.
  • Carreras ciclistas. Por cierto, en 2024 el Tour de Francia enfrentará a cuatro grandes ciclistas cada uno con su propio, poderoso equipo: Jonas Vingegaard, Primož Roglič, Tadej Pogačar y Remco Evenepoel.

El nuevo deporte nacional mexicano por excelencia

Ya lo era el deporte de politizar la tragedia, pero ahora se vuelve más específico: politizar la tragedia para calumniar a AMLO y a las fuerzas armadas. Enseguida algunos ejemplos de columnistas que hoy exhiben su dominio de tan miserable disciplina deportiva:

√ Carlos Marín, en Milenio, “Agandalle oficial del auxilio civil”. ¿En serio Marín piensa que el Ejército y la Marina, instituciones que coordinan la ayuda, se van a robar lo que aporte la gente para las personas que tanto sufren en Acapulco?

Salvador García Soto, en El Universal: ”AMLO, mezquino, enojado y autoritario ante la tragedia”. ¿Qué decir de tantas ofensas solo en el título de una columna periodística?

Héctor Aguilar Camín, en Milenio: “Vemos a un presidente irritado, que quiere controlarlo y callarlo todo, y que no ha convocado a lo elemental: la solidaridad de la nación con la tragedia que cruza por Acapulco después de Otis”. Por favor, don Héctor, debes ser más serio: AMLO desde que se conoció la tragedia ha llamado a la solidaridad. ¿Es necesario mentir para criticar al presidente que tanto detestas?

Pascal Beltrán del Rio, en Excélsior: “La tragedia de Acapulco ha dejado en claro que (lo de AMLO) es la grilla, la polarización y el cálculo electoral”. Totalmente falso.

Raymundo Riva Palacio, en El Financiero: “Otis fue un huracán atípico que a cualquier gobierno hubiera rebasado. La diferencia entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus antecesores es que ninguno se fue a dormir y dejó la emergencia al garete”. Según este columnista, hasta Miguel de la Madrid en los sismos de 1985 hizo mejor trabajo que AMLO, lo que es de plano llevar al extremo la calumnia.

Gil Gamés, en Milenio, el más miserable de todos:

  • “En las imágenes estremecedoras de Acapulco que Gamés ha visto, no aparece autoridad alguna, ni Ejército, ni Guardia Civil, ni Marina”. Que no haya visto a las fuerzas armadas y policiacas no significa que no estén en Acapulco: significa que el columnista no ha visto o querido ver lo verdad.
  • Este fanático que firma con pseudónimo jura que son verídicos los testimonios de personas que han llevado ayuda a Acapulco y el ejército las ha robado. Se ha demostrado que son testimonios falsos, ni hablar.
  • “Nadie se lo ha contado a Games, él mismo lo ha oído en voz de las víctimas quienes además dan los números de los camiones del Ejército en los cuales se quedó el apoyo que después meten en cajas que dicen: Ayuda del Gobierno Federal”. El colmo de la irresponsabilidad afirmar eso de las fuerzas armadas nacionales.

√ Juan Ignacio Zavala, en El Financiero: “A la desgracia que viven los acapulqueños y sus vecinos guerrerenses, hay que sumarle la de tener a un merolico en la presidencia al que solamente le importa hablar de él”. ¿Tiene sentido insultar, señor Zavala?

Enrique Aranda, en Excélsior: “Vía a Acapulco siguen saqueos. Por la Guardia Nacional ahora”. Más mentiras.

√ Diego Fernández de Cevallos, en Milenio: “No sorprende la respuesta gubernamental: lenta, torpe, mentirosa, irresponsable, facciosa y patética. Son las prendas de su ADN”. Grilla de un panista reconocido por transa.

√ Carlos Loret de Mola, en El Universal: “El presidente tuvo información y elementos para advertirlo, y no hizo nada…El gobierno de López Obrador otra vez minimizó el peligro, no avisó a la población”. Lo cierto es que los principales expertos en huracanes de Estados Unidos han dicho que era imposible anticipar la fuerza de Otis.

Leo Zuckerman, en Excélsior: “La crisis humanitaria en Acapulco pinta de cuerpo entero al gobierno de López Obrador. El retrato perfecto de la polarización, centralización, militarismo y clientelismo que lo ha caracterizado”. La calumnia a quien pinta de cuerpo entero es al columnista Zuckerman y a tantos de sus colegas que aprovechan la tragedia para intentar destruir la imagen de un presidente al que odian.

Lograrán lo contrario a lo que buscan

La verdad sea dicha, de nada servirán tantas imputaciones falsas contra Andrés Manuel. O quizá sí servirá la oleada de difamaciones: como ha ocurrido en cada campaña contra el presidente de México —y ya son muchísimas— su aprobación entre la gente en vez de disminuir, crecerá. Y, de pasada, el incremento en la popularidad presidencial hará que aumente la ventaja de Claudia Sheinbaum en las encuestas, que ya es enorme. La politización de las desgracias perjudica a quienes la ejercitan, en este caso la oposición y la comentocracia.

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